
Una simple compresa caliente para calmar dolores musculares es algo que puedes realizar con algunas toallas que tengas en tu casa y un poco de agua caliente.
Lo primero que debes hacer es calentar el agua, cuidando que no hierva. Luego dobla la toalla de manera que ocupe el tamaño del área sobre la que ubicarás la compresa. Coloca el agua en un recipiente y sumerge la toalla en ella, o vierte el agua caliente sobre la toalla. Prueba que no esté demasiado caliente para colocarla sobre tu piel.
Colócala sobre el área dolorida y relájate. Recuerda escurrir el exceso de agua de la toalla para no derramarla. Cada tanto, vuelve a mojar la toalla en agua caliente, si notas que ya se ha enfriado o si necesitas un poco más de calor.
