
La merluza es un pescado blanco con un contenido graso y calórico bajo, en concreto aporta en torno a 65 calorías y menos de 2 gramos por 100 gramos de porción comestible. Debido a su bajo contenido graso y aporte calórico, la merluza se considera un alimento adecuado para personas que sufren de sobrepeso u obesidad o que tienen alteraciones de los niveles de colesterol o triglicéridos en sangre, eso sí, teniendo en cuenta que se ha de cocinar empleando técnicas culinarias que no añadan un exceso de grasa al alimento a la plancha o al horno.
Como inconveniente su elevado precio. Es fácil que encontremos en cualquier supermercado este exquisito pescado en cualquiera de sus formas congeladas: medallones, lomos, centros de merluza, son sólo algunas de sus presentaciones más habituales.
Sea cual sea la presentación por la que optemos, debemos prestar especial cuidado al hecho de la descongelación de la merluza, ya que este proceso, bien hecho, nos permite obtener unos resultados que harán que nuestra pieza de merluza parezca recién adquirida y fresca.
Para conseguirlo pondremos la merluza en un recipiente con leche y un poquito de agua, dejándola descongelar en este líquido. Cuando la preparemos, habremos conseguido recuperar la textura y sabor de la merluza fresca, asegurándonos el éxito de nuestro plato.
