
De los métodos que disponen las mujeres para seducir a un hombre, pocos son tan bienvenidos como la técnica de la inocente.
La mujer debe dar la impresión de ser una persona sumamente tranquila, incapaz de hacer muchas cosas, más aún de transgredir usos y costumbres. Ese será su mayor encanto.
El hombre que se sienta atraído por esta personalidad correrá el riesgo de descubrir si es cuestión de apariencia o realidad lo que se muestra e intentar sacar lo mejor (o lo peor) de ella.
Si eres una mujer tímida esta técnica te saldrá muy fácilmente, de lo cotnrario tendrás que hacer un esfuerzo por mantener la calma y el silencio para mostrarte angelical y dulce ante él.
